Nos referimos a César Álvarez, titular de Áncash, Klever Meléndez , de Pasco y Gerardo Viñas, presidente regional de Tumbes. Los tres implicados en casos de corrupción.

Tres presidentes regionales del país acusados de corrupción.
La leyenda bíblica del Génesis cuenta que después del Diluvio Universal un grupo de hombres decidió construir una edificación tan alta que les permita llegar hasta la cúspide del cielo y, así, volverse famosos. Sus ansias de poder despertaron la ira de Dios, quien en aquellos tiempos inmemorables descendió a la Tierra, confundió los idiomas de todos los emprendedores del proyecto y los dispersó por el mundo. Así en el tiempo, la Torre de Babel (Babilonia) quedó abandonada y fue cayendo, poco a poco, con el paso de los años.
Esta pequeña historia trae a colación el inefable accionar corrupto en el cual, según la Justicia Peruana, tres presidentes regionales del país han incurrido. El primero, César Álvarez Aguilar, titular de Áncash, se encuentra preso por ser el principal sospechoso intelectual de la muerte del consejero Ezequiel Nolasco. El segundo, Klever Meléndez Gamarra, hasta hace poco mandamás de Pasco, pasará 14 meses en prisión preventiva por haber recibido una coima de 100 mil dólares para favorecer a una empresa constructora y manejar irregularmente los fondos de su región.
El tercero, Gerardo Viñas Dioses, presidente regional de Tumbes, está prófugo de la Justicia y es acusado de aprobar una venta irregular de casi 36 hectáreas de terrenos en Punta Sal los cuales, pese a estar valorizados en 21 millones de nuevos soles, según la tasación oficial, fueron rematados por la irrisoria cantidad de S/. 2 mil 500 durante su gestión. Lo cierto es que ninguno de ellos —mientras gozaban de soberbios privilegios y beneficios cuando ostentaban el poder— imaginó pasar parte de sus vidas detrás de sucios barrotes de prisión.
Sin embargo, los primeros indicios de investigación los hunden cual pesados barcos de culpas a punto de naufragar en medio de una horrible y huracanada tormenta. En nuestra opinión, así terminan los malos políticos que se aprovechan de sus cargos políticos para convertirse en vampiros saqueadores de poder, sedientos de dinero ilícito proveniente de las más oscuras y hediondas alcantarillas del soborno y corrupción.
Ahora solo queda que el Poder Judicial y Ministerio Público ejerzan una impecable labor de investigación que permita poner tras las rejas a quienes durante años mamaron, sin vergüenza ni pudor algunos, de las robustas glándulas presupuestarias de sus regiones. El robo, sicariato y enriquecimiento ilícito a costas del hambre y dolor de miles de familias peruanas debe castigarse con la mayor dureza de la ley. Caiga quien caiga y pese a quien le pese.(la industria)