"AÑO DEL BUEN SERVICIO AL CIUDADANO" "AÑO DE LA CONMEMORACIÓN DE LOS CINCUENTA AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE CIRO ALEGRÍA"

domingo, 9 de abril de 2017

5 de abril: nunca más

Escribe: Dionicio Mantilla León

“Como Presidente de la República he constatado anomalías… por lo que he decidido tomar las siguientes medidas: Disolver temporalmente el Congreso de la República. Reorganizar totalmente el Poder Judicial, el Ministerio Público, el Consejo Nacional de la Magistratura y el Tribunal Constitucional. Y, reestructurar la Controlaría General de la República.”

Son las 10.30 de la noche del 5 de abril de 1992. Una noche muy oscura y tenebrosa, presagio de algo inaudito a ocurrir y que significaría el quiebre del normal devenir de la historia del país: El Presidente de la República de aquel entonces, Alberto Fujimori, dirigía un mensaje a la nación anunciando un autogolpe de Estado contando con el apoyo de las FF.AA.; asestando así, un duro golpe a la Democracia. Tanques militares, soldados y policías tomaron las calles, así como el Congreso de la República y el Poder Judicial procediendo a la detención de los políticos opositores al régimen y a silenciar a la prensa.

El argumento esgrimido por el dictador era: ”La descomposición de las instituciones, el caos, la corrupción y la falta de identificación con los intereses nacionales que traban la acción gubernativa orientada al logro de la reconstrucción nacional”. Argumento avalado por la población debido a la crisis moral en que habían devenido los poderes del Estado.

LAS VERDADERAS RAZONES DEL GOLPE DE ESTADO

Empero, ¿Cuáles fueron las verdaderas razones que motivaron a dar el golpe? Según el Senador y Primer Vice Presidente de la República de aquel entonces y hoy Asesor del Presidente Pedro Pablo Kuczshinski, Máximo San Román, la iniciativa para dar el golpe de estado fue del asesor Vladimiro Montesinos para quien el funcionamiento independiente de los poderes del Estado y la vigencia de la Carta Magna de 1979 constituía una traba para sus siniestros planes futuros de gobernar el país “pues era él y no Fujimori el auténtico Gobernante.”

De acuerdo a San Román, si bien Fujimori había recibido de Alan García un país “quebrado” el Parlamento le dio todas las herramientas para superarlo. “Le aprobamos 150 decretos Legislativos por delegación de facultades. Dimos leyes para respetar la estabilidad laboral, proteger la inversión privada, para combatir el terrorismo y el narcotráfico. Además, se habían conformado sendas comisiones para investigar muchos casos de violaciones de Derechos Humanos”. A esto se añadía el mayúsculo escándalo nacional e internacional desatado por el robo, por parte de la hermana y cuñado del dictador, de la ropa donada por el gobierno japonés y denunciado por su esposa Susana Higuchi hecho que luego fuera causa de su tortura con descargas eléctricas por Fujimori.

Empero, los argumentos esgrimidos por el dictador para dar el golpe de Estado, luego de 8 años de un gobierno dictatorial y tiránico, dichos males no sólo no fueron solucionados sino que fueron multiplicados. Como prueba de ello están la captura del Poder Judicial para sus nefastos fines, la creación del transfuguismo político con la compra de congresistas, la supresión de la Constitución Política de 1979 y la creación de la Constitución política de 1993 que formalizó el nefasto modelo económico neoliberal imperante hasta hoy, se instauró un sistema oprobioso de violación de los derechos humanos, se organizó el grupo paramilitar Colina y los viles asesinatos de La Cantuta, Barrios Altos, Mariela Barreto, entre muchos más.

Asimismo, el robo de los dineros del Estado entre ellos el producto de la venta por un monto de 6,000’000,000 de soles de las empresas públicas, el endiosamiento de Vladimiro Montesinos creador de un siniestro imperio de corrupción y crimen en el SIN, el descubrimiento de droga en el avión presidencial, la farsa de Tiwinsa en la guerra con el Ecuador, la venta de armas a las FARC, el despido injustificado de más de 250,000 trabajadores estatales, las 300,000 esterilizaciones forzadas de mujeres y hombres sobre todo campesinos, la eliminación de los derechos laborales, la persecución a los líderes políticos y sindicales, la creación de los diarios chicha dedicados a destruir la honra de sus opositores.

De esta manera, transcurrió un largo periodo de dictadura tiránica y corrupta que motivara para que Alberto Fujimori fuera considerado como el sétimo gobernante más corrupto de la historia mundial. Un régimen que culminaría luego de 8 años con el levantamiento del pueblo peruano a través de la marcha nacional de los 4 suyos gestado un 28 de julio del 2000 acontecimiento que hizo temblar el imperio fujimontesinista casi omnímodo que se había instaurado en el sagrado nombre de la “reconstrucción nacional” y el combate a la corrupción y el narcotráfico. A consecuencia de lo cual el dictador huyó al extranjero y renunció por Fax, pero, luego, fue extraditado y, hoy, purga condena.

Luego de 25 años de transcurrido este infausto acontecimiento, que lesionara de muerte nuestra democracia, nuestro país vive un período de sucesión democrática el cual jamás debe ser interrumpido. El golpe del 5 de abril nunca más debe repetirse.