
Por: Dionicio Mantilla León
Hace algunos meses el Gobierno Nacional anunció la creación en el país, de 13 instituciones educativas especiales denominados “Colegios de Alto Rendimiento (COAR)” con el propósito, según se dijo, de formar a los mejores estudiantes del nivel secundario a partir del tercer año de estudios. Nuestra región también ha sido considerada en este paquete de nuevas Instituciones Educativas que son una réplica fiel de lo que ya existe en la capital de la República con el nombre de Colegio Mayor “Presidente de la República”, creado durante el segundo gobierno de Alan García .
Según se conoce, en los COAR se brindará una educación de calidad A1 con los mejores docentes, equipamiento de última tecnología, internado, uniforme y calzado gratuito y al concluir sus estudios los alumnos gozarán del Bachillerato Internacional con estudios gratuitos en las mejores universidades públicas nacionales e, incluso, del extranjero. La convocatoria será en enero de este año para 100 alumnos y el examen de selección en febrero del 2015 debiendo aprobar una prueba de conocimientos, una prueba de sicología y presentar un proyecto de vida. Para el COAR de nuestra región se ha presupuestado una partida de 40 millones de soles debiéndose construir su local definitivo en Quirihuac, pero funcionando provisionalmente en Virú.
Serán beneficiados aquellos estudiantes que de manera sostenida demuestren un desempeño académico, artístico y deportivo sobresaliente que le permita desarrollar una óptima convivencia y liderazgo comunal. Junto a este tipo de I.E., como se sabe, existen los llamados Colegios Emblemáticos cuya característica principal se basa en una infraestructura, mobiliario y equipamiento pedagógico de calidad, pero con los mismos docentes anteriores.
Sin lugar a dudas, que estos nuevos tipos de I.E. generan una gran expectativa entre la población sobre todo considerando la grave crisis en que se debate la educación peruana que aún no sale de su penosa ubicación respecto a los demás países de Latino América y el mundo. Sin embargo, preguntamos: ¿Responden estos proyectos a las auténticas necesidades educativas del país?¿Están encuadradas dentro del espíritu de lo que manda la Declaración de los Derechos del Niño, la Constitución Política y la Ley de Educación Pública?¿Son realmente óptimos los resultados de la labor educativa del Colegio Mayor Presidente de la República tomado como modelo para los COAR?
La educación del latín “educare” (formar, instruir) entendida como el proceso de formación orientada a desarrollar las capacidades intelectuales, morales, afectivas y físicas de los individuos para un óptimo desempeño en la sociedad donde vive trasciende en la medida que es integral y es útil para la vida. La educación, en todos los países del mundo, es un derecho y también un deber y sirve de base para un correcto devenir y supervivencia armónica de la sociedad debiendo brindarse de una manera justa, igualitaria y sin ningún tipo de discriminación. La educación constituye una de las responsabilidades inherentes del Estado, consecuentemente, debe ser ejercido de acuerdo al sentido común, los principios educativos universales y legislación nacional tal como así lo señala la Declaración Universal de los Derechos del Niño: ”El niño tiene derecho a recibir educación… en condiciones de igualdad de oportunidades…” (Principio 7). Nuestra Constitución Política, estipula: ”Toda persona tiene derecho a la igualdad ante la Ley” (art.2-inciso 2) y La Ley General de Educación, indica: “El Estado garantiza el ejercicio del derecho a una educación integral y de calidad PARA TODOS y la universalización de la educación básica.”
De acuerdo a lo anteriormente especificado se deduce que la creación de las Instituciones Educativas de Alto Rendimiento (COAR) se saldrían del marco de la Ley por cuanto pretenden brindar el servicio educativo sólo a un pequeño grupo, un servicio que estará orientado a la formación de una élite de líderes y de elementos representativos de lo académico, el arte, el deporte y la ciencia formando una especie de casta minoritaria soslayando a la inmensa mayoría de estudiantes que no gozarían de las facilidades de recibir una educación integral y de calidad contraviniendo flagrantemente a lo dispuesto por la Ley.
Los mentores de los COAR si bien argumentan que para ingresar todos tendrán la misma oportunidad de participar en la selección esta no es real ni justa por cuanto la totalidad de estudiantes del país no tienen la misma preparación para ello por cuanto no todos reciben una educación integral y de calidad desde el nivel Inicial hasta el 2 año del nivel de Secundaria que garanticen un resultado óptimo necesario para aprobar dicha selección.
El fin supremo de la educación tiene una esencia democrática, por cuanto busca formar a la totalidad de personas de una sociedad de manera integral, en igualdad de condiciones y oportunidades; ninguna ley peruana ampara el brindamiento del servicio educativo con propósitos eltitistas o formación de pequeños grupos o castas de líderes predestinados a dirigir los destinos del país, pues TODOS los niños y jóvenes peruanos deben tener esta misma oportunidad siempre y cuando TODOS reciban el servicio educativo de manera integral y de la mejor calidad. De lo anteriormente señalado deducimos que los COAR son antidemocráticos e ilegales.
En una próxima oportunidad continuaremos con el análisis de este importante tema planteando las alternativas.