
Por: Dionicio Mantilla León
El ideal de los pueblos del mundo es el de contar con una niñez sana, fuerte e inteligente; una niñez vigorosa y en condiciones físicas, psicológicas, morales e intelectuales óptimas. Condiciones que son garantía para la construcción de una sociedad con un futuro promisor y con un desarrollo sostenido, una tarea que debe ser asumida por el Estado con responsabilidad y dedicación. Una niñez débil físicamente y sin el soporte protector del Estado condena al pueblo al atraso con el agregado del hambre y la miseria económica y, consecuentemente con un país, sin destino y sin rumbo arrinconado en lo último de la escala de la civilización.
Es por todo ello que nuestra Carta Magna (art.4) y la Declaración Universal de los Derechos del Niño emanado de la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) (Considerando tercero y Principio 2) le dan un trato preferente, específicamente este último al afirmar entre otras puntos que: “El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios …para que pueda desarrollarse física, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal así como en condiciones de libertad y dignidad”.
Tomando como base estas normas y principios el actual régimen gubernativo representado por el Presidente de la República, Ollanta Humala, ha creado desde el inicio de su gestión el programa: Qhaly Warma o “Niño Vigoroso” el cual tiene por finalidad brindar desayuno y almuerzos con una alimentación balanceada a los millones de niños que se forman en los niveles de Educación Inicial y Educación Primaria del país lo cual es un factor indispensable para lograr una salud física y mental adecuada base de la formación de un niño vigoroso y apto para la asimilación de los procesos de enseñanza aprendizaje.
El espíritu del Programa Q’aly Warma se inscribe dentro del noble postulado establecido por el gobierno actual orientado al logro del desarrollo con inclusión social, así como de una justa distribución de la riqueza. Un postulado que adquiere una connotación especial tratándose de un sector de la sociedad que requiere una mayor atención protectora como es la niñez.
Sin embargo, este programa cuya validez resulta indiscutible, viene siendo objeto de serios cuestionamientos a nivel nacional los que se han centrado en la falta de oportunidad en la entrega a las I.E. así como las malas condiciones de sanidad de los productos alimenticios, incluso, en la ausencia de estos tal como viene ocurriendo en estos días en las provincias andinas de Sánchez Carrión, Otusco y Julcán. Enojosas interrupciones del servicio debido a trabas burocráticas creadas por la oficina nacional y regional de Q’aly Warma, así como por proveedores inescrupulosos y por censurables descuidos de los operadores del servicio, esto es, Directores de I.E. y padres de familia. Según el Gobernador de Huamachuco, Julio Peña Lozano, los problemas de la demora en la entrega de los productos alimenticios en las provincias andinas también se deberían a la existencia aún en Q’aly Warma de personal remanente del PRONAA, (Programa alimenticio del anterior gobierno) contratado de buena fe por el gobierno actual, personal que por motivaciones políticas a toda costa desea que Q’aly Warma fracase sin tener en cuenta el daño que ocasiona a la niñez.
En realidad, el programa Qhaly Warma impulsado por este gobierno siempre va a tener problemas mientras el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social no se despercuda de los elementos políticos irresponsables enquistados en las instancias regionales y nacionales de Q’aly Warma que crean problemas burocráticos donde no hay, mientras existan proveedores inescrupulosos y haya negligencia de parte de los operadores finales en la preparación y entrega de los desayunos y almuerzos escolares. De allí que la propuesta, lanzada por el ex Alcalde de Trujillo y ex Presidente de la Asociación de Municipalidades (AMPE) Ing. César Acuña Peralta, de entregar la conducción de este programa alimenticio a los gobiernos locales por ser ellos los que están más cerca de los beneficiarios y por exhibir como garantía de buen servicio alimenticio a la infancia del país, el Programa Vaso de Leche creado por el ex Alcalde de Lima, Alfonso Barrantes, podría ser una alternativa saludable. Ojalá que estas atingencias sean tomadas en cuenta por el actual gobierno para así sanear este importante programa estatal.