domingo, 6 de abril de 2014

Acuña y Murgia arrastran pasivos y un desgaste político para elecciones

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EL PRIMERO. Por el terminal terrestre que aún no funciona y remodelación de Mansiche que no avanza. El segundo recibe críticas en la sierra. Además está la inseguridad ciudadana.

Wilson Castro

Lucyana Zavaleta

Trujillo

Las gestiones de César Acuña Peralta al frente de la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT) y de José Murgia Zannier en el Gobierno Regional (GR) de La Libertad, arrastran algunos pasivos que le podrían jugar en contra a ambos en la contienda electoral del 5 de octubre, en la cual medirán fuerzas.

Tanto Acuña como Murgia han aceptado que arrastran un desgaste político, pero han coincidido en que es normal.

Como se sabe, el miércoles último Acuña Peralta renunció al cargo de burgomaestre para poder postular a la Región luego de casi dos periodos al frente del ayuntamiento trujillano.

En tanto que Murgia Zannier aspira a la re-reelección, después de casi dos controvertidas gestiones en la que hubo más de una denuncia y cuestionamientos en su contra, en especial por el tema de la UNOPS por la mala ejecución de obras.

En el caso de la gestión de Acuña, se critica -por ejemplo- que hasta el momento el Terminal Terrestre de Pasajeros, inaugurado en agosto del 2013, no funcione al 100%. Prácticamente es un “elefante blanco”.

A ello se suma el malestar en la población por el retraso que existe en la remodelación de la avenida Mansiche. Los trabajos se inciciaron en diciembre del año pasado y hasta ahora no se concluyen. En “horas punta”, el congestionamiento vehicular es un verdadero dolor de cabeza. El polvo y la tierra que existe en ese tramo es insoportable. Las quejas de los vecinos no se hacen esperar.

El trabajo de Murgia no escapa de las críticas. Por ejemplo, hay malestar en un sector de la población de la sierra porque no se ha cristalizado aún el asfaltado de la vía Agallpampa-Julcán (obra viene del 2008) y por el mal estado de otros tramos de acceso a las lejanas provincias de Pataz y Bolívar.

A ello hay que agregar los cuestionamientos contra sus funcionarios de confianza como el gerente de Infraestructura, Álvaro Bazán Cabellos, y el ahora ex gerente regional de Salud, Henry Rebaza Salud.

Ambos tienen también en contra el problema de la inseguridad ciudadana.

“YO SÍ SE INVERTIR”

Acuña manifestó además que de llegar a la Región no devolverá dinero del presupuesto como lo ha hecho el actual presidente José Murgia. “Yo si sé invertir, ya lo demostré siendo alcalde de Trujillo. Si los liberteños me dan la confianza para conducir la Región, les demostraré de lo que soy capaz de hacer por el bien de todos los liberteños”, acotó.

Dijo con optimismo que le ganará a su contendor Murgia Zannier, pues su mejor carta de presentación son las obras que, “junto a un gran equipo, ha hecho para Trujillo”.

Recordó que cuando en el 2007 asumió la alcaldía, luego de su triunfo sobre el Apra el 19 de noviembre del 2006, la ciudad se ubicaba en el sexto lugar y que luego de dos gestiones como alcalde lo deja en la segunda de mayor importancia del Perú. “Ahora Trujillo es una gran ciudad, que tiene mejores condiciones para vivir e invertir”.

Sostuvo que en casi ocho años ha hecho obras emblemáticas y también menores con una inversión superior a los 600 millones de nuevos soles y que a través de la municipalidad y con la experiencia de empresario exitoso fomentó la inversión privada.

“NO TEMO A ACUÑA”

Murgia sostuvo que no teme enfrentarse con Acuña, pues pese a que su adversario político cuenta con grandes presupuestos, él tiene otras estrategias de campaña. “Allá el que se siente derrotado, yo no me siento derrotado para nada. En una campaña no nos enfrentamos al contrincante, debemos convencer al votante y eso vamos a hacer. Si las encuestas dicen que no estamos bien hay que recibirlas de buen grado, lo que quiere decir que en lugar de trabajar en la campaña 8 horas, deberemos trabajar 24 horas”, acotó

Agregó que la posibilidad de perder no le quita el sueño, pues siempre se ha considerado un ciudadano común que no se ha dejado llevar por la soberbia.

También destacó que una campaña electoral se debe trabajar de abajo, y sin desdeñar a ningún candidato.(la república)