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lunes, 24 de julio de 2017

Las empresas de los Fujimori y sus lazos con la corrupción de los 90

Hipótesis fiscal. La investigación del fiscal Eduardo Cueva Poma apunta al dinero ilícito de la corrupción de los años noventa, como “delito fuente” del sospechoso emprendimiento empresarial montado por los hermanos Fujimori Higuchi, que había pasado inadvertido entre los años 2009 y 2014. Hiro y Kenji son los principales actores en las operaciones societales.

Óscar Castilla y Jorge Weston

Ocurrió entre julio del 2009 y fines del 2014: en solo cinco años, los hijos del ex presidente Alberto Fujimori y Susana Higuchi constituyeron 21 empresas, en tanto que en los veinte años anteriores, la familia apenas había registrado cinco negocios.

El salto suena a emprendimiento. Lo curioso es que la vocación societal de los Fujimori Higuchi despertó en forma repentina, después de que el padre fuera condenado a 25 años de prisión por violaciones de derechos humanos y corrupción.

La sentencia de la Corte Suprema de Justicia se dictó el 7 de abril del 2009 y la constitución de la primera empresa del grupo, de las 21, o sea, Logística Integral Marítima Andina S.A., más conocida como Limasa, se produjo el 23 de julio del mismo año, tres meses y medio después.

¿Coincidencia?

El 10 de febrero pasado, el Ministerio Público abrió investigación fiscal preliminar a dos de las empresas de los Fujimori Higuchi: a Limasa, el almacén mayor, y a Alinsa (Almacenes Internacionales S.A.), un almacén menor. Se presume lavado de activos en agravio del Estado.

La hipótesis del fiscal Eduardo Cueva Poma, a cargo del caso, apunta directo a dinero ilícito proveniente de la corrupción de los años 90. Es lo que se deduce de su pedido de información a la Corte Suprema de Justicia sobre las sentencias dictadas contra Alberto Fujimori Fujimori por peculado, malversación de fondos, cohecho y enriquecimiento ilícito. El fin es “auscultar el delito-fuente”, precisa en la Diligencia 11 de la resolución fiscal.

Hiro, la novedad

Los investigados son Kenji Gerardo, Hiro Alberto y Sachie Marcela Fujimori Higuchi. Los dos primeros accionistas mayoritarios de Limasa y Alinsa y de la mayoría de empresas del grupo de las 21.

Kenji es el que da la cara, figura como accionista de Limasa desde su fundación. En cambio, Hiro Alberto, el hermano mayor, apareció recién a fines del 2012 como director de Limasatrans, una empresa dependiente de la almacenera mayor. Se veía un Hiro poco interesado en Limasa, pero no es así. Entre mediados del 2012 y comienzos del 2015 interrumpió sus estudios de analista financiero en Japón, donde reside, para venir a Perú a participar directamente en los aumentos de capital social por capitalización de deudas efectuados en Limasa, operaciones societales que son claves en la investigación fiscal.

La participación de Sachie Marcela y su esposo Mark Koenning es discreta y minoritaria.

Keiko Sofía no figura en los directorios de Limasa ni Alinsa. Su esposo Mark Vito Villanella es promotor de dos empresas de alto capital, independientes de Hiro y Kenji.

Los almacenes mandan

La mitad de las 21 empresas del “boom” empresarial del quinquenio 2009-2014 –unas diez para ser precisos– están relacionadas con los hechos investigados por la fiscalía. Las relacionan los dos almacenes del grupo: Limasa y Alinsa, que juegan un rol dominante.

Unas se han formado para cumplir un papel determinado en el supuesto lavado. Otras, sencillamente son empresas de servicios complementarios. Los que mandan son los almacenes.

Limasa (hoy IGL)

Es el almacén mayor, con un capital social superior a los dos millones de soles y una facturación anual promedio de alrededor de 8 y 9 millones de dólares en los años 2014 y 2015. Controla Limandina, Limasatrans, IGL Containers, IGL Services e IGL Transports.

Los Fujimori Higuchi crearon ex profeso otras dos firmas: FM Capital Partners e Inversiones Perú Japón, para que oficiaran de acreedoras de Limasa en los cuestionados aumentos de capital por capitalización de deudas. Lo increíble es que tanto la deudora como las acreedoras son propiedad de Kenji e Hiro Fujimori. O sea, se habrían endeudado y pagado entre ellos mismos. Las dos firmas jugaron su partido y se fueron de baja.

Alinsa, intento fallido

Es un intento de almacén menor, de funcionamiento efímero. Nació de la reunión de tres razones sociales: Ogura Capital Partners, Vantage Merchant Capital SAC y MSK Servicios SAC., todas ellas constituidas al comienzo por un estudio de abogados. Los reales dueños –los Fujimori Higuchi– aparecieron después.

A través de una intermediaria, construyeron local para el depósito en una zona insalubre de Villa El Salvador. Ahí se guardó mercadería durante once meses –y no se sabe qué guardaron–. El local fue abandonado, entonces, ¿dónde funciona hoy? Los registros públicos no han sido informados.

Hiro es hoy el principal accionista de Integrated Global Logistics o, sencillamente, IGL (ex Limasa), la nueva razón social del almacén. Participa a través de la firma FM Capital Partners, poseedora del 41,38% del capital social, porcentaje que comparte por mitades con el norteamericano Daniel Scott Matson). Kenji es titular del 28,96% de IGL (ex Limasa).

Por qué almacenes

Una pregunta obligada: ¿por qué los Fujimori optaron por la rama almacenera para hacer empresa? O para ser más directos: ¿qué ventajas ofrece esa especialidad para el supuesto delito por el que son investigadas Limasa y Alinsa?

Martín Mayandía Burns, abogado en Derecho Corporativo, Banca y Finanzas, responde así: “Los almacenes aduaneros manejan mucho dinero y mucha carga. Tienen un gran volumen de caja. Esa caja proviene de dos fuentes: una, los clientes que tienen que pagar aduanaje, desaduanaje y manipuleo de carga, lo que genera mucho volumen de dinero; y dos, manejan los dineros propios de la operación y del almacén”.❧

Con el apoyo de Proética.

“Los almacenes aduaneros manejan mucho dinero: uno, de los clientes y dos, del almacén y la operación”, según Mayandía.

La “capitalización de deuda”, probable modalidad del blanqueo de dinero
Entre los años 2011 y 2014 hubo aumentos de capital social por más de un millón de soles en la empresa Limasa (hoy IGL).Se trata específicamente de dos aumentos de capital social producidos en los años 2012 y 2014. Estos se efectuaron en aplicación de la modalidad de “capitalización de deuda”.

La hipótesis es que bajo esta metodología se habría producido un aumento mayor de capital, y también habría permitido la introducción de dinero ilícito a la economía nacional, por montos aún mayores. Todo esto será materia de investigación en el Ministerio Público.

El experto Martín Mayandía Burns subraya que el negocio de los almacenes es una rama de actividad económica que se caracteriza porque permite el manejo de muchísimo dinero.

En esa línea, Limasa (hoy IGL) registró en los años 2014 y 2015 cifras de facturación que oscilan entre los 8 y 9 millones de dólares. Esto se constata en el anuario TOP 10000, donde la almacenera aparece en los puestos N° 4402 y 3859, dentro de las 10 mil empresas de mayor facturación en el país.

En soles, la facturación fluctúa entre 22 y 27 millones de soles anuales.

Considerando únicamente las sentencias confirmadas sobre peculado, malversación de fondos, cohecho y enriquecimiento ilícito, Alberto Fujimori adeuda al Estado una reparación civil de 27 millones 460 mil 216 soles; sin contar las otras causas judiciales.

Es difícil no creer que los hermanos Fujimori Higuchi hayan promovido estos negocios sin contar con el conocimiento o asesoría del jefe de familia.(la república)