A juicio del periodista, la presidenta no es "cínica" porque eso "exige un cierto grado de superación intelectual".
Para el columnista del semanario homónimo, la sucesora de Pedro Castillo "no tiene escrúpulos". Agregó: "En ese rubro de quitarse los frenos y comprarse coartadas en Azángaro es de gran ayuda su opaco jefe, el señor Otárola. Parecen el dúo Pimpinela cantando 'Hay amores que matan'".
Continuó refiriéndose a los lemas de la democracia enarbolados en las marchas. "¿El pueblo unido jamás será vencido? No necesariamente. Depende de qué vencimiento hablamos. La verdad es que el pueblo del Perú ha aceptado demasiados agravios a lo largo de su historia. En realidad, aceptó todo. Aquí la traición no tuvo castigo, la fuga tuvo premio, el robo fue condecorado, la vileza se borró a punta de plumas mercenarias", redactó.
"¿Puede haber democracia auténtica y funcional en un país donde la mayoría manifiesta que la corrupción es tolerable?", se preguntó Hildebrandt. Peor aún —siguió—, "si se vota muchas veces por lo peor, por lo más averiado, por lo más avezado. Allí está el Congreso, esa madriguera. Allí está López Aliaga, el que propuso hacer de Lima 'una potencia mundial'. Allí están Castillo y Fujimori, latiendo como síntomas".
La frase "que debería ponerse en la lápita de este país que tanto prometía" es "roba pero hace", según el director de Hildebrandt en sus trece. "Ella resume la derrota raigal de nuestro proyecto de nación", concluyó. (LA REPÚBLICA)