Vecinos y ciudadanos expresaron su reclamo ante la ausencia de la autoridad municipal y policial luego de la tumbada del gallardete que pone fin a la fiesta patronal de agosto.
Se observó a personas libando licor, miccionando en el jirón Castilla, jirón Grau y hasta en el malecón de la Plaza de Armas, además del exceso de volumen de quienes instalaron sus movilidades para celebrar y manejar luego en estado de ebriedad.
No se observó la presencia de Serenazgo, mucho menos de la policía.
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