El lamentable accidente ocurrido en el jirón Balta, frente al Banco de la Nación en Huamachuco, que según la información difundida dejó a un niño herido en una pierna, debe llevarnos a una profunda reflexión sobre la responsabilidad compartida que existe para prevenir este tipo de hechos.
En primer lugar, es necesario que la Municipalidad evalúe los horarios de circulación del camión recolector de residuos sólidos en las calles con mayor afluencia de personas. El tramo del jirón Balta donde ocurrió el accidente registra un intenso tránsito peatonal durante las horas punta, por lo que sería conveniente programar el servicio en horarios de menor congestión para reducir riesgos.
Asimismo, cuando el vehículo recolector de basura deba transitar por zonas con alta presencia de peatones, sería recomendable que cuente con un trabajador que se adelante al vehículo para advertir a los transeúntes y contribuir a una circulación más segura. Se trata de una medida preventiva que puede ayudar a evitar tragedias.
Otro aspecto que merece atención es la formación diaria de largas colas en el cajero del Banco de la Nación. En muchas ocasiones, debido a que algunos propietarios de los negocios contiguos no permiten que las personas permanezcan frente a sus establecimientos, las filas terminan ocupando parte de la pista, exponiendo a los usuarios al tránsito vehicular. Si bien el personal de seguridad del banco podría no tener entre sus funciones el control del orden en la vía pública, una coordinación con las autoridades competentes y acciones de apoyo contribuirían a mejorar la seguridad de quienes esperan su turno.
También es importante recordar que muchas madres acuden a cobrar los beneficios del programa Juntos acompañadas de sus hijos pequeños. En medio de la espera, es posible que por momentos los niños queden sin la supervisión necesaria, sin ser plenamente conscientes de los peligros del entorno. Del mismo modo, numerosos adultos mayores que reciben los beneficios de Pensión 65 requieren condiciones de mayor seguridad y protección mientras realizan sus trámites.
Hace algún tiempo era frecuente observar la presencia de personal de Serenazgo patrullando esta zona comercial. Sin embargo, esa vigilancia parece haberse reducido, al igual que la presencia de la Policía Municipal y de efectivos de la Policía de Tránsito. Una mayor presencia preventiva de estas instituciones podría contribuir significativamente al orden y a la seguridad en un sector donde diariamente confluyen peatones, comerciantes y vehículos.
La seguridad vial es una responsabilidad compartida. Corresponde a los conductores tomar las precauciones al circular por calles altamente transitadas, pero también a las autoridades municipales implementar medidas de ordenamiento comercial y de transporte que minimicen los riesgos. Del mismo modo, la Policía Nacional, a través de la Policía de Tránsito, tiene un rol importante en la prevención y el control del tránsito en zonas de alta concurrencia.
Las investigaciones policiales serán las encargadas de establecer las responsabilidades correspondientes por este lamentable accidente. Sin embargo, más allá de ello, este hecho debe servir como un llamado de atención para corregir las situaciones de riesgo que persisten en este sector de la ciudad. La mejor forma de honrar el dolor de las víctimas es adoptar medidas que eviten que una tragedia similar vuelva a repetirse. La prevención siempre será la mejor decisión.
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