El reciente caso registrado en Huamachuco en el asalto y tortura a una mujer en el barrio Reynaldo Solano, evidencia la urgente necesidad de fortalecer la seguridad ciudadana desde varios frentes. No basta con reaccionar ante un hecho violento; es imprescindible prevenirlo.
Por un lado, se requiere una presencia más constante y estratégica de la Policía Nacional y del Serenazgo. Las patrullas, el monitoreo de cámaras de videovigilancia y la coordinación entre ambas instituciones son herramientas clave para disuadir a los delincuentes y responder con rapidez ante cualquier emergencia.
Sin embargo, la seguridad no depende únicamente de las autoridades. Los vecinos cumplen un rol fundamental en la construcción de entornos más seguros. La organización de la Junta Vecinal, Rondas Urbanas, Rondas Campesinas en los diferentes sectores es fundamental para la seguridad ciudadana.
Se debe retomar, o si ya se tienen, los patrullajes vecinales, pero para ello, la policía y municipalidad en sus áreas correspondientes, deben fortalecer, capacitar y garantizar su apoyo a contrarrestar la delincuencia.
La seguridad ciudadana es una responsabilidad compartida. Solo con un trabajo conjunto entre instituciones y población se podrá recuperar la tranquilidad y proteger a las familias que, como en este caso, se ven afectadas por hechos que no deberían repetirse.
