Voten por quien quieran, por quien les parezca lo menos malo del menú, pero castiguen a quienes han hecho del país este chiquero. Y ahora quieren que votemos por ellos para que llenen con sus panzas y con sus prontuarios la cámara de los lores imaginaria que será el sentado todo poderoso. Este es el Reino Unido de los sinvergüenzas.
Hildebrandt en sus trece