El proyecto, licitado formalmente como un servicio de mantenimiento, incluyó finos acabados y muebles históricos para el uso exclusivo de los parlamentarios.
Una partida presupuestal de casi 3 millones de soles fue destinada por el Congreso de la República para ejecutar una ambiciosa remodelación de sus salones comedores. El proyecto, aprobado en abril de 2026 por la Mesa Directiva que entonces presidía el hoy senador Fernando Rospigliosi, fue convocado bajo el concepto de «mantenimiento integral» para garantizar la operatividad de los locales situados bajo el Parque Congresal. Sin embargo, los trabajos implicaron una reestructuración total: la antigua mayólica fue reemplazada por piedra sinterizada, se derribaron muros divisorios para ampliar el área y se instalaron marcos ornamentales, molduras con iluminación LED y tabiques de drywall con listones de madera.
Los requerimientos técnicos del contrato exponen una marcada brecha de comodidades entre ambas áreas de consumo. El salón exclusivo para diputados y senadores fue equipado con elementos de lujo, incluyendo sofás de tapizado circular, sillas de madera con cuero verde, libreros, una chimenea y mesas con patas talladas correspondientes al histórico estilo Luis XV. En contraste, el Comedor 2, destinado a los trabajadores del Parlamento, fue dotado únicamente con mesas circulares y cuadradas de madera, bancas de pared y un counter de recepción. Especialistas en contrataciones del Estado, como Cecilia Ruiz, advirtieron que estas exigencias suntuosas inflaron sustancialmente el costo final, encubriendo una obra de lujo.
La revelación de este millonario gasto ha generado abierta controversia en el Legislativo. Mientras el diputado Arturo Alegría (Fuerza Popular) justificó la intervención como parte de una modernización integral del Congreso, otras bancadas cuestionaron severamente el uso del erario nacional. La diputada Roxana Rocha (Renovación Popular) calificó la cifra de excesiva y señaló que debió priorizarse el equipamiento de las salas de comisiones. En esa misma línea, el legislador Aldo Bravo exigió la inmediata fiscalización de la obra, y el senador Jaime Quito (Juntos por el Perú) enfatizó que las instalaciones anteriores ya contaban con espacio suficiente y operaban sin problemas antes de la remodelación.(N60).
