Durante la procesión de la Santísima Virgen de la Alta Gracia de este 13 de agosto, se observó ya no la presencia masiva de comerciantes de la zona y visitantes.
Quienes tienen permiso municipal registrado, si estuvieron presentes, mayormente en la venta de golosinas.
Las esquinas de acceso a la Plaza de Armas fueron controladas por los ronderos y personal municipal.
Hubo más espacio para que se pueda observar la procesión y danzas.
Lo contario a este control fue que las tiendas comerciales del jirón Castilla convertidas en estas fechas en cantinas ambulantes permitieron el consumo de licor en la vía pública causando malestar. Los ronderos y personal municipal no intervinieron.
Los ronderos y personal municipal contradijeron el orden público, es decir, no permitieron el negocio ambulante, pero no atinaron a prohibir la venta de licor de las tiendas comerciales, especialmente en los jirones Castilla y Balta.
Hay personal municipal de transportes que no apoyan al control del tránsito vehicular, prefieren cuidar el Teatro Municipal. Debe haber una supervisión diaria.
Algunos comerciantes ya guardaron espacio desde la noche del 13 de agosto para las ventas en este 14, fecha de la verbena central.
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