Anoche, Alfredo Vizcarra Mori, arzobispo metropolitano de Trujillo y vicepresidente de la CEAS, hizo un llamado a la ciudadanía a no optar por el “mal menor” y cerrar filas ante las mentiras y manipulaciones.
"Estamos llamados a cerrar filas para preservar el bien, la verdad y la misericordia, recurriendo a lo mejor de nuestra condición humana: la grandeza de espíritu, la generosidad y el desinterés, el respeto por el otro y la búsqueda sincera del bien común", agregó.
El religioso recordó, además, las siguientes palabras del Papa Francisco: "Aun cuando parezca que todo se apaga, donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable".
"Vemos con dolor el deterioro moral de muchos de nuestros políticos y dirigentes: centrados en sus intereses y en asegurarse en el poder, algunos parecen dispuestos a toda clase de arbitrariedad. Se pretende justificar lo injustificable; se tuerce la ley como si fuera instrumento de conveniencia; se hiere la dignidad de personas honorables con acusaciones, insultos o campañas de descrédito; se debilita la democracia cuando se normaliza el abuso; y se derriban, piedra a piedra, la legalidad y la institucionalidad que sostienen la vida del país", señaló monseñor Vizcarra Mori.
El actual arzobispo metropolitano de Trujillo también precisó lo siguiente: "En todas esas vocaciones se juega una misma pregunta: ¿a quién seguimos?, ¿qué voz dejamos entrar?, ¿qué "puerta" elegimos? Porque cuando se acepta la arbitrariedad como regla y la dignidad se vuelve moneda de cambio, todos quedamos expuestos".
Y añadió: "El Evangelio nos recuerda que el Pastor es verdaderamente bueno, auténtico y creíble: no hay doble estándar entre lo que dice y lo que hace. Esa coherencia es hoy un testimonio urgente. Cuando quienes deberían servir se sirven del pueblo, cuando la autoridad se usa para humillar, cuando se instrumentaliza la fe o se invoca la ley para violarla, el rebaño queda expuesto".
Esta reflexión viene a cuento por todo lo que ha vivido el país luego de las elecciones de primera vuelta del 12 de abril. La forma de comunicar de algunos candidatos parecía guiada más por intereses personales que por lo que le resultaba conveniente al país.
El pasado 13 de marzo, en declaraciones para La República, Vizcarra manifestó su preocupación por el uso de la religión en la política, factor muy presente en las elecciones pasadas. "La Iglesia no tiene partidos políticos. Ningún partido político la representa. Y nadie puede, por lo tanto, atribuirse una representación de la Iglesia católica o de los católicos desde su partido político. Es pretender ganar la adhesión de los católicos diciendo que es un partido católico o que él es católico. Esa no es una argumentación para mostrar qué es lo que quiere hacer".(La República).