La presidenta insistió en que el Legislativo apruebe con rapidez el pedido de facultades especiales, mientras crecen las críticas por la falta de resultados frente a la ola de criminalidad.
Un día antes, en Piura, ya había defendido el mismo pedido
La presidenta no habló del tema por primera vez en San Martín. Un día antes, durante una visita a Piura para supervisar los trabajos de descolmatación del río por el fenómeno de El Niño, ya había defendido el pedido de facultades ante una pregunta directa sobre las más de 13,000 denuncias de extorsión registradas en el país. Estas facultades nos van a permitir, entre otras cosas, fortalecer la inteligencia para obtener la información antes que sucedan los hechos, sostuvo en esa oportunidad.
En Piura, Fujimori usó casi los mismos términos que repitió luego en San Martín. Señaló que el Gobierno busca contar con herramientas para declarar como grupos hostiles no solo a organizaciones terroristas, sino también a bandas criminales. También mencionó, igual que un día después, la política de expulsión de migrantes indocumentados y la necesidad de que las Fuerzas Armadas tomen control de los penales.
La insistencia no es casual. Dos días antes de su paso por Piura, la presidenta había guardado silencio público durante varias jornadas, en medio de las críticas por el cuádruple asesinato ocurrido en Trujillo durante el secuestro de un empresario minero. En esa misma visita a Piura, evitó adelantar conclusiones sobre el caso, pero aseguró que los detenidos habrían reconocido su participación y que existirían documentos firmados como parte de las diligencias.
Congreso pide que derogación de leyes procrimen sea incluída en el pedido de facultades
El pedido de facultades legislativas no solo despierta dudas sobre las medidas contra el crimen organizado. Un grupo de congresistas de la oposición cuestionó que el proyecto no contemple la derogación de las llamadas leyes procrimen, el paquete de normas aprobado en el Congreso anterior y señalado como uno de los factores que facilitó el avance de la delincuencia.
El diputado Luis Quispe Candia, del Partido del Buen Gobierno, calificó esa omisión como un error y advirtió que su bancada exigirá esa derogación por separado. Consideró, además, que su partido todavía no decidió si respaldará el proyecto de manera íntegra.
Jair Manrique, diputado de Ahora Nación, fue más duro. Pidió que la presidenta reformule por completo su solicitud y afirmó que el texto no refleja lo que ocurre en el país, ya que las leyes procrimen habrían contribuido al aumento de la delincuencia.
Desde Juntos por el Perú, la diputada Catherin Palomino apuntó en la misma dirección, aunque con otro matiz: dijo que la omisión no la sorprendió, porque el fujimorismo respaldó esas normas cuando estuvo en el Congreso anterior, y remarcó que su bancada avanzará con proyectos para derogarlas sin depender de la delegación de facultades.
La crítica también llegó desde el Senado. Daniel Barragán, de Obras, señaló que su bancada discutió el pedido y encontró varios vacíos: no solo la falta de mención a las leyes procrimen, sino también la ausencia de precisiones sobre las medidas frente al fenómeno de El Niño, previsto para el periodo 2026-2027. Barragán insistió en que su partido quiere apoyar las normas urgentes para el país, pero adelantó que, mientras tanto, presentarán en el Congreso sus propios proyectos para derogar ese paquete de leyes.(La República).